Durante los 9 semestres y 3 veranos que pasé en la Universidad, N-U-N-C-A logré llegar a las clases de las 7am.
Pero siempre hubo una en particular en la que al menos intentaba llegar, mientras que a las otras ni me aparecía.
Era la de mi profesor favorito, un hombre que tenía un sentido del humor muy sarcástico, al mismo tiempo era un líder de acción positiva, una persona excelente, y un extenso etcétera.
Pocas veces me han marcado los profesores, el aparte de todo eso, tuve la suerte de que fuera mi tutor durante toda la carrera, así que pese a nunca lograr llegar a las 7am, haber entregado una reverenda mierda de proyecto en el tema alebrijes, donde el mío más que un rebujo era un monstruo, no haber tomado la materia de serigrafía, y entregar un móvil que se pandeaba, nunca dejó de apoyarme y mostrarme cómo se tenían qué hacer los trabajos. Yo a cambio entregué una maqueta de palillos que sacó 10, una tabla de madera e hilo de cáñamo que también sacó 10 (y que todavía guardo), y miles de láminas geométricas, así como un verano entero de aprender perspectiva (que por cierto nunca logré aprender)...
El aniversario de la escuela de diseño, fue, sin embargo solamente se premió a la directora en turno, sus peores alumnos (otro tipo y yo) organizamos a los grupos para festejarle a el, los mismos años que tenía la escuela de diseño, por ser el un pilar de esa estructura, al que nunca habían hecho director, juntamos el dinero suficiente (yo aparte lo conocía por fuera y había llamado a su esposa) para organizarle un desayuno, con mariachis, premio hecho en vidrio, bebidas y fotos. La Universidad también se unió a esto, prestando uno de los salones más grandes e inventando que había un evento al que todos teníamos que asistir.
Todavía me acuerdo que era su clase la que íbamos a perder, bajó de mala cara por perder tanto el tiempo desde tan temprano, algo no le cuadró porque vio a su esposa e hija, pero antes de que se acercara a saludarlas empezaron los mariachis.
Hoy, sí llegué antes de las 7 a despedir al profesor al que le dediqué mi tesis de viva voz, porque fue el único que aseguró que iba a terminar la carrera, y sobretodo con buen promedio. Ni siquiera yo creía que iba a lograr acabarla, sobretodo con la tesis.
Yo que le repetí mil veces que no la iba a terminar porque mi novio en turno me iba a sacar de estudiar, ja...
Ojalá que todos tengamos al menos un profesor tan dedicado y tan querido como lo fue el para mí. Al final, son ellos quiénes crean personas de bien...y a veces líderes de acción positiva.
Gracias Toño, 2013